Las acciones de los médicos negacionistas vulneran el Código de Deontología y, en consecuencia, los Colegios tienen la responsabilidad de actuar

El VII Congreso de Deontología Médica clausurado el pasado viernes en Toledo abordó en su último debate “El negacionismo, una práctica no ética de riesgo para la salud” donde se  analizó la participación de los médicos colegiados en tesis que van contra la lex artis y la medicina de base científica, creando confusión y poniendo en riesgo la salud de la población y el papel que pueden desarrollar las instituciones médicas colegiales 

Los doctores Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la Comisión Central de Deontología y Rogelio Altisent, especialista en Medicina de Familia y vicepresidente del Comité de Bioética de España, han sido los ponentes de la sexta mesa de debate del evento, que ha reunido durante dos fines de semana a cerca de 500 médicos especialistas e interesados en la materia de España, Latinoamérica, Portugal e Italia, y que fue moderado por el también especialista en Medicina Familiar y ex presidente de la OMC,  Dr. Serafín Romero.
El Dr. Romero, bajo cuyo mandato se han realizado posicionamientos del colectivo médico en contra de las pseudociencias y más en concreto, contra las posturas surgidas a raíz de la extensión de la pandemia del SARS- Cov2, destacó la importancia de los Colegios de Médicos para paliar la extensión de su mensaje y consideró preciso “recabar recursos para combatir el negacioanismo” y luchar contra estos movimientos que ponen en riesgo la salud de todos desde acciones formativas, divulgativas y coercitivas o sancionadoras si fueran necesarias.
En este sentido, señaló que a pesar de que ya hay algunos expedientes en trámite a profesionales médicos que han expuesto y divulgado “teorías” sobre la inexistencia del virus o cuestionando las medidas de salud pública tomadas frente a la pandemia, las vacunas, etc, con gran difusión por su excepcionalidad, y valoró que el papel de los Colegios de Médicos en estos casos “es como el que juega la champions con sueldos de segunda B” para incidir seguramente en “qué pasaría si los Colegios no estuvieran ahí”.
El Dr. Rodríguez Sendín comenzó su exposición preguntándose si es lícito y moralmente aceptable  desde el punto de vista ético y deontológico, que un médico convoque, escandalice y estimule a la población a la desobediencia cívica y sanitaria con mensajes sin fundamento que constituyen un grave riesgo para la salud y la vida de miles de persona y por la responsabilidad tienen las instituciones médicas y sanitarias ante estos hechos.
“Estamos asistiendo a la crisis global más importante tras las dos grandes guerras y ha surgido un movimiento de profesionales sanitarios liderados por médicos colegiados que realizan actuaciones, informan y/o participan en actividades que van en contra de la lex artis y los conocimientos sustentados en medicina con base científica” , manifestó el Dr Rodríguez Sendín quien subrayó que “contribuir a afianzar la confianza en la profesión médica y en las autoridades sanitarias son elementos claves para luchar con éxito contra la COVID19”.
Además, repasó los riesgos colectivos de estas tesis negacionistas que “vulneran” diversos artículos del Código de Deontología Médica, de cumplimiento obligatorio para todos los médicos colegiados, defendiendo que “los Colegios deberán actuar de manera contundente” contra quienes participen en estas actuaciones en un acto de responsabilidad para la protección de la salud de la sociedad española. “El médico es libre de pensar, y de tener una opinión, pero no debe hacer nada contrario a la lex artis y a la Ética y Deontología Médica, por muy importante y acertado que le parezca”, aseveró.
Persuasión mejor que coacción
Por su parte, el Dr. Rogelio Altisent expresó que “no es sencillo poner orden en este cóctel donde se mezclan tantos ingredientes y muchos agentes implicados. Pero,  a nosotros nos corresponde analizar la responsabilidad deontológica, que es la tarea que la sociedad ha encomendado a los colegios regulando el buen hacer de los colegiados”.
“Las posiciones negacionistas por parte de algunos médicos colegiados hacia diferentes aspectos de la pandemia por el coronavirus, han sido motivo de preocupación, hasta el punto de que han motivado una Declaración de la CCD en septiembre de 2020 y el comité científico del Congreso ha visto conveniente dedicarle esta mesa”, precisaba el Dr Altisent .
Asimismo, recordó como las teorías negacionistas, las mentiras o las fake news  han existido siempre, y más recientemente centradas en la validez de las vacunas infantiles,  que lograron por ejemplo la erradicación de la viruela hace 41 años, y que, en casos como la triple vírica ha sido relacionada  con consecuencias como los trastornos del espectro autista, TEA, tras la divulgación de una investigación que a la postre se demostró fraudulenta, o el descenso registrado en inmunizaciones contra el sarampión, que han hecho mucho daño.
Por ello, se preguntó cual debe ser la respuesta social ante estos fenómenos. “Todo indica que la persuasión va a ser mejor solución que la coacción. Al menos esta ha sido la experiencia en España hasta ahora” a la vez que resaltaba que “el reto que tenemos planteado es definir qué papel juegan en este marco los médicos negacionistas que amparan o contribuyen a generar fake news alimentando el atractivo de estos movimientos”.
En cuanto a los discursores, el Dr. Jean Carlo Cavalcante, especialista en Cirugía y miembro del Consejo de Médicos del Brasil planteaba como deben comportarse las agencias reguladoras respecto a la deguridad de las vacunas y lamentaba de un lado, la protección de la Justicia en algunos países al negacionismo médico y de otro, el uso de medicamentos fuera de indicación.
Cuestiones que fueron respondidas por los ponentes alegando que la seguridad absoluta de los medicamentos no existe, porque todos pueden tener efectos adversos, e insistiendo en que la profesión médica cuyo ejercicio y gobierno “no es fácil”, como indicó el Dr Rodríguez Sendín, “ debe servir de modelo de conducta ante la opición pública” usando la reputación del colectivo, explicando la opinión que nos merecen los negacionistas y la verdad o falsedad de lo que dicen y aplicando la crítica deontológica y si es preciso, llegar hasta el expediente disciplinario”.
El Dr. Jorge Coronel, presidente de la Confederación Médica de la Repùblica Argentina y especialista en terapia intensiva, manifestó que los avances tecnológicos y los desafíos sociales hacen necesario aplicar la ética y la deontología médica que debe ser un faro para combatir el negacionismo que porne en riesgo a la sociedad ante evidencias palmarias. “Negar lo evidente, dijo, es mostrar la ceguera de nuestra cultura” sentenciaba.
También, la Dra. Felicidad Rodríguez, especialista en Genética Clínica y vocal de la Comisión Central de Deontología, lamentaba la repercusión internacional de los negacionistas y su influencia para amplificar la reticencia a las la vacunación lo que ha creado desconfianza y confusión a la gente y han dado argumentos a los antivacunas y se preguntaba cómo se puede luchar contra este fenómeno.
En sus respuestas, ambos ponentes coincidían en reclamar “tolerancia cero” ante la intoxicación de los planteamientos negacionistas y en señalar la necesidad de que, a nivel internacional, “todas las intervenciones de los organismos médicos suman”, por lo que hay que insistir ante la opinión pública “de forma sistemática y planificada”.
Lucía Martín, estudiante de Medicina y miembro del Consejo de Estudiantes de Medicina de España, CEEM,  mostraba su dificultad para entender que los médicos apoyen a movimientos negacionistas y se preguntaba qué se puede hacer desde el colectivo y “a pie de calle para desmentir, combatir y convencer… “.
Preguntas que fueron respondidas por los ponentes apelando a la responsabilidad social de los médicos, a través de la OMC y de los Colegios que, a su juicio, “deben tener una intervención deliberativa y pedagógica llegando al expediente porque detrás de esto hay consecuencias en la vida de las personas”.