El Colegio de Médicos de Toledo analizó ayer qué permite la ley y qué exige la confianza cuando se graba una consulta médica

La jornada «¿Se pueden grabar las consultas médicas?», con Vicente Lomas Hernández y Juan José Rodríguez Sendín, abordó las implicaciones jurídicas y deontológicas de grabar las consultas. El vídeo completo ya está disponible en YouTube

¿Puede un paciente grabar su consulta? ¿Y difundirla? Sobre estas preguntas, cada vez más frecuentes, giró la jornada que la Fundación Colegio de Médicos de Toledo Dr. Atanasio Ballestero celebró el martes 3 de noviembre en la sede colegial. Moderada por Roberto Sabrido Bermúdez, director de Formación de la Fundación, contó con los ponentes Vicente Lomas Hernández, jefe de Servicio de Coordinación Jurídica del SESCAM y Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la Comisión de Ética y Deontología del COMT.

En su exposición, Lomas explicó que la voz y la imagen son datos personales y que, con el consentimiento del profesional, no hay conflicto. A partir de ahí, analizó qué ocurre en los distintos supuestos en los que no existe ese consentimiento: cuando el paciente graba la conversación para uso personal, por ejemplo para recordar la pauta de su medicación; cuando, además de la voz, se graba la imagen del profesional; cuando la grabación busca respaldar una reclamación, y cuando se difunde en redes sociales. También repasó las posibles consecuencias legales para quien graba y difunde sin cumplir la normativa, y la instrucción que el SESCAM ha aprobado este año sobre esta cuestión.

Por su parte, Sendín cambió el enfoque: «el problema no es grabar, el tema es en las condiciones que se graban». Defendió que la consulta es «un espacio moral», basado en la confianza, y advirtió de que la sospecha de ser grabado lleva al médico a una práctica más rígida y defensiva, con menos espacio para compartir dudas y deliberar con el paciente. Reconoció también que grabar puede ser útil, por ejemplo para pacientes mayores que acuden solos y necesitan recordar instrucciones complejas, siempre que se haga con transparencia y consentimiento. Su conclusión es que «la cuestión no es quién posee el botón de grabar, sino cómo preservar la confianza cuando se sabe que ese botón existe».

Ya en el turno de preguntas, los asistentes plantearon algunas cuestiones prácticas a partir de situaciones reales de grabaciones en consultas, en la vía pública y dentro de ambulancias, como cómo actuar ante un paciente que graba o si el profesional puede negarse a seguir atendiéndolo. Entre las propuestas surgió la de elaborar una hoja informativa breve que el médico pueda entregar al paciente que graba para advertirle de las posibles consecuencias legales.

Al cerrar la jornada, Sabrido señaló que el Colegio seguirá trabajando en este tema para que los colegiados tengan esta información a mano de la forma más sencilla posible.

El vídeo de la jornada está disponible en YouTube


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